Cataratas del Iguazú, Misiones Argentina.

Garganta del Diablo

· Longitud: 2.200 metros (total ida y vuelta).
· Accesibilidad: Alta
· Dificultad: No. Sin escaleras.
· Tiempo estimado de visita: 2 horas.
· Sanitarios y bar: a 20 metros del acceso a la pasarela que conduce al Mirador final.

El recorrido habilitado para llegar hasta el balcón mirador de la majestuosa Garganta del Diablo permite al visitante acercarse a escasos metros del salto más importante y caudaloso de los 275 que integran el sistema de las Cataratas del Iguazú, cuya imagen ha recorrido todo el mundo, similar a un gigantesco embudo que se traga el planeta.

El itinerario comienza unos 1.100 metros antes de la monumental caída, cuando se desciende del Tren Ecológico de la Selva en la Estación Garganta del Diablo, diseñada con el propósito de generar el mínimo impacto ambiental posible.

Allí comienza el disfrute del entorno que ofrecen el río y sus pequeñas islas de selva, refugio de innumerables y pintorescas urracas de azules intensos.

La pasarela que conduce al balcón mirador que está frente al salto tiene poco más de un kilómetro de longitud, esta apta para traslado seguro y tranquilo, bien sea caminando o con silla de ruedas, debido a la ausencia de obstáculos y a su carácter absolutamente plano.

El final del recorrido, en el balcón, nos devuelve un momento mágico y único, contemplando una enorme muralla de agua de más de 80 metros de altura, ubicada en la frontera de la República Argentina con la hermana República del Brasil.

El sistema de pasarelas rebatibles del Parque fue diseñado especialmente para que, frente a un aumento extraordinario en el caudal de agua del Río Iguazú, las pasarelas no se dañen.

Cuando el río está bajo, las barandas de las pasarelas están levantadas y permiten la circulación de gente hasta el Balcón de la Garganta del Diablo.

Cuando el río sube, se rebaten para permitir que el flujo de agua pase libremente, reduciendo la resistencia, posibilitando de ese modo que algún tronco en flotación pase por encima.

Y si el nivel del río es muy alto, la velocidad del flujo aumenta, y es entonces cuando las pasarelas, se desprenden solas, para no comprometer la estructura de hormigón. Una vez que la crecida baja nuevamente, se rearman los tramos montando la estructura.

Cuando eventualmente ocurre este proceso, el público no accede a este circuito por seguridad, pero el Parque no cierra en ningún momento, y quienes lo estén visitando pueden acercarse a disfrutar del esplendor que adquieren el resto de los saltos cuando el río crece, ya que ofrecen una majestuosidad inusual que solo puede apreciarse en estos casos.

Este sistema de pasarelas y de seguridad, propuesto y aprobado por la Administración de Parques Nacionales fue posible gracias a las tareas de reemplazo de las antiguas pasarelas del parque por las actuales, caracterizadas por un desarrollo arquitectónico ecológico y diseñadas especialmente para que ante este tipo de sucesos naturales, se resguarden los pilotes estructurales, evitando así que el circuito se cierre por años, como ocurría con la infraestructura anterior.

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